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Transformando un problema en solución

Contamos con el laboratorio de Estimulación y Daño a la Formación más completo del país

El laboratorio de Estimulación y Daño a la formación de Y-TEC surge para dar respuesta a una problemática recurrente de la industria: los procesos de daño a la formación que afectan la productividad de los pozos. El laboratorio es capaz de identificar y cuantificar dichos mecanismos con el fin de diseñar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Para ello cuenta con equipos de punta, tal como el Formation Damage System 350, diseñado en Francia especialmente para Y-TEC. El mismo permite identificar perturbaciones en la permeabilidad de una muestra de formación mediante la inyección de distintos fluidos a través de la red poral.

Sin embargo, su valor estratégico va más allá del activo tecnológico. Está en el trabajo interdisciplinario. “Nosotros nos apoyamos en estudios de más de 15 laboratorios de Y-TEC. Desde Rayos X, pasando por Petrofísica Básica y Especial hasta el laboratorio de Corrosión y Químicos”, cuenta Marcela Mucci.

Marcela es Product Champion de Perforación y Workover en Y-TEC y es una de las referentes a nivel nacional en la temática. Tiene 30 años de experiencia en la industria y sabe que el trabajo en equipo es la clave para generar valor agregado. “Contar en Y-TEC con 47 laboratorios propios, equipos alta tecnología y profesionales altamente capacitados genera una sinergia constante”, enfatiza. Allí está la clave.

El complemento de capacidades es fundamental para el diagnóstico, ya que éste abarca desde una revisión del historial del yacimiento, ensayos de pozo y evaluación de perfiles, hasta el análisis de muestras y de cualquier otro material que se considere relacionado con la problemática. A su vez, puede comprender el conocimiento de la mineralogía y de las propiedades de los fluidos involucrados.

A menudo, la falta de información detallada sobre las características de la roca y de los fluidos del reservorio dificulta el diagnóstico. En estos casos, siempre resulta beneficioso el examen detallado del historial del pozo, porque en los informes de perforación, completación o intervención aparecen pistas significativas sobre las posibles causas de daño.

Entonces no sólo se vuelve necesario, sino que se puede y se debe examinar el daño de formación, para modificar conductas y planificar las estimulaciones más apropiadas.

Además de proponer tratamientos específicos para cada caso, el laboratorio evalúa los productos y sistemas que se utilizan en las inyecciones matriciales (tales como surfactantes, polímeros y ácidos), como así también la performance de los fluidos utilizados en fractura y su interacción con las formaciones. Su capacidad para cuantificar el daño y determinar cuál es la solución más adecuada lo hace único en el país.

Además de proponer tratamientos específicos para cada caso, el laboratorio evalúa los productos y sistemas que se utilizan en las inyecciones matriciales (tales como surfactantes, polímeros y ácidos), como así también la performance de los fluidos utilizados en fractura y su interacción con las formaciones. Su capacidad para cuantificar el daño y determinar cuál es la solución más adecuada lo hace único en el país.

Acerca del daño a la formación

La productividad de un pozo de gas o petróleo muchas veces se encuentra alejada de la productividad ideal. A menudo, esa diferencia es causada por un deterioro de la permeabilidad original de la formación productora, fenómeno que se define como “Daño a la formación”.

La actividad dedicada a incrementar la productividad real de un pozo se conoce como estimulación y comprende desde tratamientos de inyección matricial para la remoción de un daño, hasta la generación de un nuevo canal permeable mediante una estimulación hidráulica de la formación.

Mejorar la efectividad de las inyecciones matriciales es uno de los principales desafíos. Según estadísticas, estas técnicas han reportado a lo largo de sus aplicaciones un 50% de efectividad promedio. La identificación y el entendimiento de los mecanismos de daño mediante estudios integrales es una de las claves para incrementar el éxito promedio.

Si se tienen en cuenta y se comprenden algunos conceptos geológicos y ciertas propiedades físicas y químicas, quizás podamos ser capaces de entender la heterogeneidad del medio poroso y manejar mejor las interacciones que se producen en nuestros reservorios. Ese es el horizonte.

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